1. Volvamos al tema de los fideos con manteca y queso. Si en lugar de manteca o aceite, les ponés una cucharada de queso blanco descremado y lo condimentás con pimienta y nuez moscada, hacés el mismo esfuerzo y comés más sanito. El queso blanco descremado puede reemplazar también a la manteca que le ponés al puré y a la crema que usás en otras preparaciones. Podés hacer una suprema con salsa de mostaza, por ejemplo, usando como base de la salsa queso blanco y leche descremada.
2. Si decidís hacerta la sanita y comerte una ensalada, Carlota, pero la llenás de aceite, estás ingiriendo muchas calorías vacías. En lugar de usar aceite, podés usar una cucharada de cualquiera de las mayonesas light que encontrás en el supermercado o podés hacer un dressing rápido con: una cucharada de Finlandia light, otra de mayonesa light, sal y pimienta y ajo y perejil deshidratado. Pasás todo por la minipimer -o lo mezclás bien- y ahí tenés un buen reemplazo para los dos litros de aceite que le ponés a esas pobres hojas de lechuga.
3. Llegás a la tarde del trabajo con la certeza de que te merendarías un elefante a las brasas. No, Carlota, soltá ya mismo ese cacho de pan con manteca. Soltalo, te digo. Para no llenarte la panza de harinas, podés reemplazar el pan por galletas de arroz. No me pongas esa cara: hay en el mercado una gran variedad de galletas de arroz que distan mucho de ser una suerte de pedazo de telgopor sin gusto a nada. Buscá una variedad que te guste y vas a ver que te sentís mucho mejor.
Son pequeños detalles, nada más, pero en esos pequeños detalles podés hacer la diferencia, Carlota. Si alguien tiene algún consejito más para darle a esta pobre mujer, no dude en hacerlo. Es dura, Carlota, pero vamos a sacarla buena [?].










